(venite con hechos por favor)


Aguante la gente que dice y hace. Aguante la gente que demuestra todo lo que está bien y pide auxilio cuando está mal. Aguante la gente que se expresa con uno mismo y con los otros. Porque al final de todo esto, es eso lo que necesitamos; gente que te quiera, que te demuestre que le haces bien, que nos extrañan, que nos necesitan, que se alegran por vernos o que les caemos muy mal (pero que lo digan, no hacen falta las caretas). Aguante la gente que no calla, que no se consume de ganas, que si tiene que decir algo (sea bueno o malo) lo va a hacer. Aguante la gente que dice y hace entender cuando las cosas están bien o mal, que dice lo que está pasando o no.
De nada sirve vender el mejor discurso del mundo de una forma larga o corta, cuando después te das cuenta que ni con más o menos de tus palabras bobas van a llegar a un hecho o una acción. De nada sirve tenerlo cuando sabes que no vas a actuar, que no vas a hacer.
En lo personal, prefiero tener a una que no me venda los discursos, que me haga mal con toda la sinceridad del mundo, pero que la diga. Que se le escape un “te quiero”, que todo lo que se le escape que sea del corazón y que entre esas lindas palabras, todo se rompa de un abrazo, esos que te calientan el alma y te reparan.
Dejemos de ser tan ilusos y miremos más allá de lo que hay, no nos convenzamos con simples palabras, pidamos y hagamos hechos (porque el otro también se lo merece).
Por todo esto, para mí, aguante la gente que dice y la gente que hace.  Aguante la gente que con sus demostraciones y el más sincero amor, te acarician el corazón.
Feliz semanas a todos los lectores y a todas las lindas infinitas. Como dije una vez; HAGAN, DIGAN, SIENTAN. 

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares